Conóceme


Hola, soy Lucrecia y aquí te cuento cómo nació este proyecto.
Puedes llamarlo destino, toque mágico o simplemente suerte.
El caso es que descubrí la joyería casi por casualidad, durante mis prácticas de medicina, años atrás.

Sí, como lo estás leyendo.
Suena a locura y para mí es como si hubiera sido en otra vida.

Este camino empezó de una manera ingenua e inocente: haciendo unos pendientes para regalar.
Sin la intención de empezar ningún hobbie ni oficio, simplemente con dos pinzas (que no recuerdo cómo llegaron hasta mí) y un par de abalorios.
Allí se prendió la primera chispa.

Descubrí que se me daba bien crear, que disfrutaba como una niña y que a mi entorno le gustaba lo que hacía.
¡Otra chispita más!

Para cuando me dí cuenta, pasaba la mayor parte del tiempo creando y me sentía conectada con algo que en aquel momento no podía explicar.
Entonces entendí lo que estaba sucediendo: había encontrado una pasión y ya no había punto de retorno.
Y aquella chispita inicial se transformó en llama, una llama que nunca se apagó.

Luego de muchas vueltas y de girar 180º mi vida, decidí que quería estar rodeada de herramientas.
Acto seguido, me anoté en un taller-escuela de joyería.
En ese punto, la llama se hizo hoguera y el taller se convirtió en mi refugio y mi hogar.

Desde entonces, he cambiado de rumbo y de país, y durante bastante tiempo he compaginado el taller con otros trabajos para poder montar lo que hoy es mi espacio creativo.
Suena tan fácil si te lo cuento así, verdad?
Lo cierto es que mucha agua corrió bajo este puente y no estuve sola, afortunadamente.

Aquí te cuento mi historia.
Que no es más que una entre las infinitas historias de personas que en un punto de la vida encontraron su camino, y sin dudarlo, volvieron a empezar.

Un poco sobre mí.

Nací en Argentina, en una ciudad de río y hoy me encuentro en la Costa Dorada de España, también rodeada de agua.
Si me preguntas cómo me defino, mi respuesta es simple: creadora.
Creadora de joyas y creadora de artesanía.

Durante un tiempo soñé con tener el taller frente al mediterráneo y escuchar sus olas cada día.
Ese sueño se hizo realidad.
Hoy el mar es mi inpiración y mi lugar de calma, me siento muy afortunada de estar aquí haciendo lo que amo.

Deseo que te encanten todas las joyas que nacen en el taller para ti y te doy las gracias por estar al otro lado.

Te saludo,
Lucrecia.